El telescopio
Veintidos veces
Vi la luna
Con su par de patos
Que comían queso de tu mano
Nada me decían que hacías ahí
Yo pescaba estrellas
Por el gusto de tenerlas
Eso es lo que yo hacía
Pero tú y tus patos
Esos patos
¿Qué hacen acá?
No deberían estar en el sur
Y tú… tú…
Tendrías que estar allá abajo
Pero no me ves si quiera
No entiendes
Ni comprendes
No me das nada para retenerte
No brillas, ni encandilas
Eres humana
Cómo los recuerdo
Crudos y sin gracia aparente
Aparentemente normales
Aparentemente sin nada
Aparentemente soy uno más de ellos
Aunque te diga que hago, que soy
No te das por enterada
Mejor que no te miré más
Que te ignore
Respete mi humanidad
Por primera vez
No Me gusta recordar. Se cae en el vicio de anhelar, pero no me es grato buscar lo que fue.
A veces prefiero no tener memoria, luego recuerdo que debo comer.
Sobrevivo, sin más gracias que estar respirando por necesidad biológica.
Que benditas son las artes que no respiran, ellas no se deben recuerdo más que a su propio culto. Son eternas e inmemoriales. Pero insensibles.
Los sentimientos viven en ellos, respiran al resto. Los recuerdan porque en su memoria habitan.
Pero el amor, sí ese de tonos raros… como se escribía cuando se sentía…
Inspiración
Torturo mis palabras y a mis amigos. Haciendo y repitiendo lo evidente. Buscando y apoderándose.
Tratando de poseerla, haciendo lo prohibido. Buscando que seas parte de ella.
Error; ser no será; es para los demás; lo que no puede ser para uno.
domingo, 27 de julio de 2008
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