viernes, 22 de febrero de 2008

Sin ritmo al hablar

Camino sin ritmo, con mi sombrero en la mano, el viento me golpea la cara.

Mis lentes oscuros guardan mi mirada, te busco en el café de siempre. Me siento sin ver a ningún lado que no sean tus caderas, babeo mientras te pregunto que vas a querer.

Tu voz es una metralleta que me deja sin fuerzas de insistir, me vuelvo a poner el sombrero y sonrió.

Mientras tu café se enfría, yo bebo el mió y tu asiento vació, me recuerda los pechos de anoche, los mismos que te ya no te quieren dejar estar otra vez con mi anillo.

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Nunca me pediste nada, jamás me dijiste nada.

Nunca tu presencia fue atroz, jamás dejaste de darme ese cariño al amanecer.

Fui yo, que sin querer te calle con un beso.

Fui yo, que de a poco me olvide de ti.

Esta tarde no puedo dejar de llorar por ti, esta noche no te puedo olvidar; me quemas en tu ausencia.

Se que amas, mas que a mi, a lo que has logrado a tus hijos y marido. Se que allá donde no te puedo ver, se que me culpas... pero no lo hagas.

Jamás te mentí, jamás supe que quería a tu tiempo.

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Se que trato de engañarte; disfrazo mi aroma por tu olor y no dejo que tus ojos me toquen.

Me niego los te amos, con un suspiro eterno. Te muestro donde viven mis relojes alados, para no mostrarte lo que tengo que dar...

¿Acaso, te gustaría ver un corazón requeteparchado, con un brillo opaco, guardado en una vitrina de lágrimas congeladas?

¿Te crees que tan calida, como para terminar de soldarlo?

De eso hablo, de esas mentiras yo trato.

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Ojala que te tenga sobre mi dedo, caigan las hojas a tu alrededor (que sea una lluvia de frutas secas a tus pies). Que sea tu cabello lo que frene el viento, sentir tu piel desacerté con los años en mis manos.

No quiero darte la oportunidad de sufrir otra vez y ni que me dejes respirar sin sentirte cerca.

No quiero que tú montes a otros, como lo has hecho conmigo; no quiero que esos ojos me dejen de culpar.

No quiero que te vayas sin escuchar lo que tengo que decir, que no me callare hasta que tenga que partir.

¿Que hemos hecho? nos marchamos en silencio, que le diremos a la vida y como se lo explicaremos a la muerte.

¿Fue tu destino o el mió o el complemente? un fatal destino, eso me decían, eso me dijiste.

Sin más quemaste mi compromiso, sin darme la oportunidad te has largado, sin pena con orgullo te dije que no volvieras.

¿Por qué, si sabíamos que era la carne, el alma termino hablando? seguro sabias que los silencios distantes son para hablar los ángeles; son tus labios y tus manos como pasto seco, que me encendieron todas esas viejas noches.

Ahora soy solo yo, el nos se fue, lo hemos asesinado... nos quedamos con una historia sin fin.

3 comentarios:

Estrambótica dijo...

Es doloroso cuando solo nos queda una historia abierta... y el "nos" liquidado, dicen que las parejas son tres personas, el "yo" el "otro" y el "nos" ... A veces es mejor cortar todo de raíz... no sé.

un saludo
ps: jajjaa el camino del ninja Naruto (L)

Princesa dijo...

Sin ritmo al hablar, y sin cordura en mi mente para poder asimilar tanto amor, tanto dolor, tanta sinrazón, tanta negación a lo que a veces queremos y de a ratos se nos olvida.

Hoy es hoy, lo sé, pero voy de blog en blog, y cada uno está marcando mi mente.

Te agradezco por tus bellas palabras,hoy me han marcado.

Te dejo un suspiro de hada mariposa.

Sweet carolain dijo...

MUY lindo Dupin, besos y gracias por pasar, te espero... carolaina.